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Carrer Joan XXIII, 4, 08107 Martorelles, Barcelona
El Bar la Giralda es un lugar recóndito, escondido en esas poblaciones cercanas a Barcelona en las que no paras si no conoces a alguien de la zona.
Ambiente familiar donde los lugareños entran a almorzar o simplemente a saludar mientras toman un café.
Entramos sin conocer pero vimos que todas o casi todas las personas que se sentaban pedían callos. Algo tendrán esos callos.
Como no podía ser de otra forma nos decidimos por los callos (8€), aunque en la carta había jabalí (8.50€) y nos tentó. Tendremos que volver a probar.
Los callos según Simbad&74 son de 8.5, una muy buena nota.
Textura en su punto, sin barbaridades, callos callos, con el picante justo para saborear sin que se haga pesado, con buen corte, melosos. Ración abundante pero sin llegar al límite estomacal. En su justa medida.
El bar tiene un estilo ochentero de esos que ahora están de moda pero en versión auténtica.
El salón es amplio y dispone de terraza. Servicio extra rápido y con muy buena atención.
Precio de camionero, un lugar de esos a los que vas pero quieres volver.
Llegamos pronto y había sitio de sobras, pero poco a poco se fue llenando de ciclistas y lugareños conforme avanzaba la mañana.
Al final parecía una peregrinación en busca del callo perdido.
Volveremos a probar el resto de especialidades.
Para acabar la ruta, nos hicimos una Conreria con visita al cementerio de la peste amarilla de 1870. Patrimonio histórico de Barcelona.
La piedra de 700 kg monumento recordatorio a las víctimas fue instalada el 25 de mayo de 1871.
A sus pies yacen las 76 personas que fallecieron en la Conreria durante la epidemia.
Solo la visita al cementerio ya vale la pena pero con el almuerzo aún más.
Cuando pruebes el Bar La Giralda puedes comentar tu experiencia.
Dispone de terraza cubierta con un toldo y el aparcamiento no es un problema. Sí vais en grupo grande, mejor reservar para que no falten callos ni jabalí.
Ruta grabada con el Ruta grabada con el monitor-de-bateria-bm6
Parece mentira pero uniendo la Vallensana, la Conreria y algún extra, sale una buena ruta cercana y sin pasar frío en invierno.













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