Después del mercadillo de HDSHOP, nos enteramos de chaquetas moteras a 10€.
Y por seguir chatarreando un poco, allí que nos fuimos.
Se trata de una gente, Il Capo Vintage Kilo, que compra 1 contenedor ropa usada al mes y la venden a destajo. 10 euros la pieza. En esta ocasión habían preparado una selección de chaquetas y pantalones de moto. Tienen tiendas de ropa vintage y todo lo que no les cabe, lo venden de golpe. El mercadillo se hizo en la calle Llull 105.
Llegamos pronto a eso de las 9 y no había ni el Tato, abrían a las 11h, así que primero un buen almuerzo.
Nos juntamos la tropa chatarrera de Santako con la cantera motera del futuro.
Después de almorzar, volvimos y nos encontramos la mundial. Había más gente que en la cola de la agencia tributaria para cobrar las devoluciones de la renta.
Ir a almorzar sin que se quedara nadie de guardia fue un fallo gordo, de ser los primeros a ser de la tercera oleada había un mundo. Ver gente saliendo con 5 o 6 chaquetas de motera era espectacular. También nos comentaron que no esperaban esa marabunta de personas. Que los mercadillos anteriores habían sido más normales.
Después de 1 hora de cola, conseguimos entrar, pero las piezas más jugosas ya habían volado. Probablemente ya estarán en Wallapop.
Mientras estábamos en la última parte de la cola, un empleado, nos explicó que de motos ya no tenía más en los almacenes pero que de chaquetas de piel un almacén lleno y hasta una furgoneta que estaba aparcada en la puerta, llena.
Había 2 grifos de cerveza, no moriríamos de sed.
La gente iba arramblando con todo lo que le cabía. Carreras, empujones… El aforo estaba controlado, conforme salía gente iba entrando nuevos compradores.
Era muy difícil hacer fotos pero había piezas muy interesantes. Llegué a ver una B3 de hombre. No teníamos pensado comprar nada, pero algo cayó.
Aunque en el barullo no se veía, había pantalones de cuero de moto en muy buen estado, se veían nuevos.
Con menos gente y más calma hubiera sido posible ver con mayor tranquilidad y buscar las piezas más interesantes para nuestro gusto.
A la salida vimos que la cola iba aumentando y que iban llegando muchas motos.
La próxima vez que lo hagan, nos volveremos a acercar, que nos gusta chatarrear y nunca sabes si habrá un tesoro por ahí escondido.
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Equipo Coogui Factory.















