Isa en Oradour, Village martyr
Capítulo 1
El sueño pendiente
El objetivo principal de este viaje estaba claro; devorar las carreteras de Bretaña y Normandía cumpliendo un sueño. Tenía una espina en el corazón desde que en 1992 vi por primera vez el mítico perfil del Mont Saint-Michel. Viajar hasta allí se convertiría en una asignatura pendiente, ya que habíamos pasado varias veces a su vera pero nunca habíamos parado a hacer la visita.
Perfil del Mont Saint-Michel.
Esta vez sí, ya no se nos escapa. Queremos además, recorrer la costa y rendir homenaje en los escenarios históricos de la Segunda Guerra Mundial. De esta manera retomamos el mapa exactamente donde lo dejamos en nuestra última aventura: las tierras que rodean la majestuosa Duna de Pilat. Al ser un relato largo, lo dividimos en capítulos por días de viaje.
Viajamos juntos, a lomos de nuestra fiel Harley-Davidson Dyna Low Rider. Cómo buena pareja de moteros, la flexibilidad es nuestra norma: la ruta la dictará la lluvia, el hambre o el cansancio. Por lo tanto, no reservamos alojamiento y nos enfrentamos a cada día con espíritu aventurero.
El viaje empezó cumpliendo la “Ley de Murphy” en forma de un último contratiempo: una alforja que nunca llegó. Los compañeros de Iguana Custom se retrasaron casi un mes en la entrega tras habernos prometido diez días. Por suerte, en la carretera se aprende a improvisar. Solucionamos el equipaje amarrando una bolsa impermeable Decathlon encima de la parrilla del ataúd trasero. Solución compacta, estanca y directa al asfalto. también llevamos nuestro kit de herramientas básicas.
Área de servicio du Village Catalan, a comer el primer croisant.
Día 1: Tragando Kms desde Barcelona a Burdeos 685 km
A las 7:00 h de la mañana, con el fresco del amanecer y un hambre voraz de kilómetros pusimos en marcha el motor. De esta primera etapa hay poco que detallar; fue una jornada de pura transición y resistencia, enlazando autopistas con el depósito lleno y la mirada fija en el norte, rumbo a Burdeos lo más rápido posible.
Burdeos
Nuestra estrategia de repostaje siguió la fórmula matemática de parar cada 150 km. Aunque el depósito admitía unos 300 km de autonomía, preferimos siempre la seguridad de parar con margen de tiempo antes que arriesgarnos a apurar la reserva en autopistas extranjeras. La Dyna se comportó de escándalo: comodísima, asentada y demostrando que es una auténtica tragamillas. Como curiosidad, nos llamó la atención la falta de moteros y moteras en el camino; los pocos que cruzamos rodaban, como nosotros, sobre una Harley.
El gran hito del día; llegar a Burdeos. Una vez que superamos la ciudad, decidimos que ya era hora de buscar refugio. A unos 15 kilómetros de la urbe localizamos un hotel Ibis en la zona de Le Lac. Nos tocó retroceder un pequeño tramo de 15 kilómetros en sentido contrario pero valió la pena; a las 17:00 h ya teníamos las llaves en la mano, las botas fuera y el equipaje a buen recaudo.
Las playas de Le Lac de Bordeaux, ni tan mal.
Apunte histórico: Francisco de Goya pasó los últimos cuatro años de su vida exiliado en Burdeos. El genial pintor aragonés llegó a la ciudad en 1824 huyendo del absolutismo represivo del rey Fernando VI “el Mastuerzo” (así nos lo contaba Nieves Concostrina, en la cadena Ser, en su programa “Acontece que no es poco”).
Goya falleció la noche del 16 de abril de 1828 y fue enterrado originalmente en el Cimetière de la Chartreuse de Burdeos, en el mausoleo de la familia de su amigo Martín Miguel de Goicoechea.
Cuando España decidió exhumar sus restos en 1888 para repatriarlos a Madrid, los sepultureros abrieron la tumba y descubrieron horrorizados que… ¡al esqueleto de Goya le faltaba la cabeza!.
Actualmente, su cuerpo descansa en Madrid sin cráneo y su cabeza sigue en paradero desconocido.
Un alto en la ruta para comer algo
685 km de autopista a unos 130 km/h con un consumo de 5L aproximadamente. Los culos parece que no se resienten todavía.
Precio de la gasolina.
Volvemos al presente. Ya en Burdeos y bien alojados salimos a cenar temprano, tras una ducha reparadora para quitarnos la tensión del viaje. A las 19:00 h ya estábamos sentados en el restaurante Hippopotamus Steak House, disfrutando de un excelente homenaje de carne.
La cuenta cerró en 51€: todo soberbio, sabroso y con una relación calidad-precio imbatible para celebrar que ya estábamos oficialmente en suelo francés.
Otro atractivo de Burdeos es el vino. El pilar sobre el que se construyó una parte de la identidad, la riqueza y la historia de la ciudad. Es la región vinícola de alta gama más grande del mundo, con más de 110.000 hectáreas de viñedos y 65 denominaciones de origen. Aunque ya tuvimos oportunidad de probar algún burdeos en otros viajes por la zona no nos da para probar las 65 Denominaciones de Origen (DO).
Con el estómago lleno y la moto descansando, cerramos los ojos pensando en la ruta de mañana. ¡La aventura acaba de empezar!
51€ Todo muy rebueno.
Restaurante Hippopotamus
Hay hambre de carretera y ganas de empezar, ya que empieza la parte desconocida para nosotros. Siempre que hemos viajado por Francia hemos dejado el rincón de Bretagne y Normandía para una visita en profundidad y por ahora nunca se había dado.
En el viaje a la Duna de Pila queríamos seguir más al norte pero como no llevábamos ropa de frío ni trajes de agua decidimos, muy acertadamente, no seguir subiendo.
Lee a continuación el capítulo 2 de este viaje haciendo clic aquí
¡Esperamos vuestras impresiones y comentarios aquí abajo! Nos vemos en el próximo capítulo.
Isa y Bugui










Qué gran manera de empezar la ruta. Me encanta esa filosofía de viajar sin reservas y dejar que la carretera decida. . Si todo va bien, al verano próximo me gustaria hacerlo con unos colegas. Deseando leer el próximo capítulo y ver cómo se desarrolla la ruta hacia Normandía.